Maratón de Tattoos

¿Puede un tatuaje ayudar a un niño?

¿Puede un pequeño tatuaje cambiar el destino de una familia? En el barrio de La Corredoria han demostrado que la tinta, cuando se mueve por amor, puede ser el mejor motor de la esperanza. Durante una jornada inolvidable, cientos de personas hicieron cola en un estudio local para participar en un maratón solidario único: grabarse un diseño en la piel para apoyar a Uriel, un niño gijonés de apenas 17 meses.

Uriel se enfrenta a un reto mayúsculo: padece una encefalopatía epiléptica debido a una mutación genética extremadamente rara, de la que solo se conocen 60 casos en todo el mundo. Esta condición afecta gravemente a su desarrollo muscular y movilidad, haciendo que la rehabilitación diaria sea su única vía para ganar calidad de vida. Para que el pequeño pueda acudir a sus terapias, su familia necesita urgentemente una furgoneta adaptada donde transportar su silla de ruedas, una inversión que asciende a 20.000 euros.

La iniciativa, nacida del empuje de su abuela Mónica, unió a siete tatuadores que trabajaron de forma altruista a un ritmo frenético de 14 tatuajes por hora. Gracias a este éxito rotundo y a la campaña activa en la plataforma GoFundMe, el sueño de la furgoneta está cada vez más cerca. El maratón ha sido un impulso vital, pero la meta sigue abierta: cualquier granito de arena cuenta para que Uriel pueda desplazarse con la seguridad y comodidad que su tratamiento exige.